UNA PLANTA DE VAPOR (MI PLANTA).

  

Les confieso que tengo debilidad por las máquinas de vapor. Su aparente sencillez, su fiabilidad,  y el hecho de trabajar con agua, y de quemar casi cualquier tipo de combustible, las hace muy atractivas desde el punto de vista mecánico.

Desde los primeros ejemplares útiles para el trabajo de Newcomen y Watt, hasta las potentes y eficaces locomotoras de los años 70 del siglo pasado, han soportado el peso de la mecanización y la industrialización del mundo occidental durante más de doscientos años.

 

    

 

Han movido toda clase de máquinas de taller como tornos, taladros, fresadoras, martillos pilones, prensas. Han proporcionado la fuerza para telares, molinos, bombas de extracción de agua, pozos de petróleo, grúas, cabrestantes. Han propulsado coches, camiones, barcos, tractores agrícolas, apisonadoras, barcazas, buques fluviales y oceánicos, y han ensanchado el mundo conocido en las entrañas de todo tipo de locomotoras.

  

 

Y han protagonizado momentos inolvidables de la literatura y el cine. Quién no se rinde ante las imágenes del Orient Express arrojando bocanadas de humo mientras emerge de un túnel, o La Reina de África descendiendo los rápidos con aquellos irrepetibles  Humphrey Bogart y Katharine Hepburn, él sucio y resacoso,  ella desmelenada a la caña del barco, excitada por el riesgo. O a la más plácida imagen de un barco de río atracando en su embarcadero del Mississipi, con su perezosa rueda de paletas, cargado con fardos de algodón y su correspondiente nómina de tahures...

Y qué me dicen de Phileas Fogg ordenando partir a hachazos la superestructura del "Enriqueta", a fin de suministrar madera a las calderas, en La Vuelta al Mundo en 80 días.

 

ASÍ QUE ME HE DECIDIDO A CONSTRUIR UNA MÁQUINA DE VAPOR.

Sí señor. Desde cero.

Hace años que le tengo ganas, pero claro, nunca hay tiempo. Así que la voy a hacer, con tiempo o sin él.

Construir una máquina se me ocurre que es, además, la única manera de aprender cosas sobre el mundo del vapor vivo.

De forma que, a lo largo de las próximas semanas (o meses), voy a ir desgranando aquí el proceso de concepción, diseño y construcción del cachivache.

 

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1) ACOTANDO IDEAS.

Mi máquina va a ser un modelo clásico de Watt, de balancín, y tiene que cumplir varios requisitos:

a) Dispongo de taladro de columna, sierra de volantes, torno y un buen surtido de herramientas manuales y eléctricas, pero no tengo fresadora, de manera que los mecanizados deberán poder hacerse con estos medios limitados.

b) Pretendo utilizar cuanto sea posible de los accesorios disponibles en la industria, sin recurrir a las casas especializadas en maquetismo de vapor. A esto va a ayudar el que la máquina va a ser más grande que los habituales modelos que se ven en el mercado.

c) La planta va a incluir todos los elementos básicos de una instalación de la época, y tiene que ser atractiva y estar bien acabada.

La organización mecánica y la construcción van a ser de calidad, y la planta debe poder funcionar de manera contínua, y realizar un trabajo mecánico, en condiciones de total seguridad. No va a ser un juguete, sino una planta de vapor en pequeño.

d) Por último (pero no menos importante) como no está el horno para bollos, debe costar lo menos posible.

 

2) LA RECOPILACIÓN DE INFORMACIÓN.

 Lo primero que he hecho es invertir un par de meses, a ratos perdidos, en localizar y comprar libros, catálogos y planos de máquinas de vapor, tanto en papel como en CD, y recorrer de arriba abajo y de izquierda a derecha foros, webs, blogs y asociaciones de aficionados a estas maquinitas.
Como era de esperar, gran parte de la información se localiza en el ámbito anglosajón, tanto en Inglaterra como al otro lado del Atlántico.

  Y como en este mundo hay gente para todo, te encuentras desde pequeños engendros hechos con botes de cerveza y tubos de silicona, hasta auténticas maravillas mecánicas al alcance de pocos virtuosos. Hay máquinas hechas a escala, otras en versión libre, unas construidas por aprendices, otras por maestros. Unas son reliquias del pasado, otras hechas ahora mismo. Algunas proceden de kits, otras se mecanizan sobre planos. Existe una gran afición al vapor naval y al ferroviario, particularmente al tripulado, y también potentes asociaciones de aficionados a la conservación y restauración de máquinas de tamaño real, incluidas las de tres pisos de altura y 22.000 caballos.

Por último, hay una corriente de entusiastas de la vuelta al vapor para usos actuales, con ideas a cual más interesante.
O sea, como siempre que entras en un mundillo concreto, no te lo acabas, es bastante impresionante, y un acicate para construir una buena máquina y no cualquier chapuza.

 

3) EL PROYECTO.

Bueno. Pues la planta va a constar de los siguientes elementos:

a) Máquina de vapor de balancín, sin inversión de marcha, de doble acción, escape libre a la atmósfera, con válvula distribuidora semi rotativa, corte de vapor a mitad de recorrido,  regulador de velocidad centrífugo, y engrasador de desplazamiento. El cilindro tendrá aislamiento térmico de madera. El diámetro será de 40 mm y la carrera de 80 mm.
El balancín, en su conexión al vástago del pistón,  va a equiparse con un Paralelógramo de Watt, tanto por su belleza como por su perfección mecánica.
La máquina irá sobre una plataforma elevada a modo de edificación, para dar espacio al volante de inercia.

b) Caldera de cobre con tubos de fuego, vertical, con caja de fuegos y caja de humos a la que se insertará el escape del cilindro. El equipamiento es el que sigue:
Válvula de seguridad, válvula de alivio, manómetro, indicador del nivel de agua, vávula de drenaje o desagüe, silbato y bomba de llenado en marcha con válvula anti retorno. La caldera tendrá aislamiento térmico de madera, y estarán aisladas también las conducciones de vapor a la máquina.


c) Tanques para el agua y el combustible, con su fontanería asociada, y el resto de elementos funcionales y decorativos, como barandillas, escaleras y otros.

A estas alturas del proyecto no tengo decidido si voy a utilizar combustibles líquidos (petróleo, gas oil, esencia, alcohol) o carbón. En este segundo caso, el tanque sería sutituido por una tolva.

 

4) PRIMEROS DIBUJOS.

Verán ustedes: La máquina no va a realizarse sobre planos, ya que su desarrollo se va a producir sobre la marcha, a veces en función de qué materiales encuentre que me sean útiles. Por ejemplo, acabo de localizar entre mi chatarra un artilugio procedente de una antigua balanza que me va a venir al pelo como soporte del regulador centrífugo. Hubiera sido inútil hacer planos del regulador, o ahora habría que haberlos deshechado.

Sin embargo, es necesario apoyarse en esquemas y diagramas, tanto para fijar ideas como para comprobar dimensiones y la correcta distribución de los diferentes elementos. En mi caso, aparte de dibujos a mano alzada, voy a echar mano de papel milimetrado, y también de toscas "maquetas" improvisadas para visualizar las proporciones.

He aquí un dibujo del aspecto general de la planta, éste con caldera horizontal:

 

La máquina está en primer plano, con su columna, su balancín, el cilindro, el cigüeñal y el volante. Al fondo se encuentran la caldera, el tanque de agua y el tanque del combustible. La distribución es aproximadamente la misma para una caldera vertical. La plataforma sobre la que se coloca la máquina tiene por objeto dar espacio a la mitad inferior del volante.

Como volante pretendo emplear uno procedente de una vieja máquina de coser, con una pletina añadida en el perímetro para darle mayor peso, y por  lo tanto mayor inercia. He elegido un volante con radios doblados, que creo que queda muy elegante.

 

 

Vean esta primera maqueta: Plataforma elevada, columna, balancín, un eje con el mecanismo biela - manivela, el volante y la excétrica que mandará la válvula distribuidora, su bieleta, el cilindro (el bote de mermelada), el conjunto de distribución detrás, el vástago del pistón y el artilugio que servirá de soporte al regulador (el chisme que tiene la bola metálica, un poco a la derecha de la columna).

 

 

Observen la columna plateada: se trata de la bocacha de una manguera de bombero que tenía por ahí. Es una pieza de bronce muy robusta y de un tamaño perfecto. La he metido en el torno entre plato y contrapunto a fin de tornear ambos extremos y dejar las dos caras paralelas. Dado que la pieza está hueca, he embutido a presión unos conos de madera en los agujeros de los extremos, para ofrecer apoyo al contrapunto. La base inferior es una placa de hierro de 100 x 100 x 15 mm.

 

 

 

 

Aquí vemos un boceto de la instalación básica de la máquina, en alzado: El cilindro con su pistón a la izquierda, detrás del cual se encontraría la válvula de distribución de vapor. A continuación viene la válvula reguladora de velocidad, que es accionada por el regulador centrífugo que quedaría aproximadamente detrás de la columna, y cuyo giro proviene de una polea instalada en el eje principal.

El aparato que se encuentra detrás de la válvula reguladora de velocidad es el engrasador de desplazamiento.

 

EL CILINDRO. 

Este seria un dibujo más detallado del cilindro y la distribuidora de vapor.

El cilindro va a ser de hierro o de bronce, no lo he decidido todavía, y el émbolo del mismo material. El vástago del émbolo va a ser de acero inoxidable, de 8 mm de diámetro. La pared del cilindro tendrá 10 mm.

Me resisto a poner segmentos en el pistón, que son muy complicados de fabricar.

Pienso que, si se le da al pistón la altura suficiente, y se tornean dos estrías que retengan el aceite, la compresión será suficientemente buena. Sin embargo, en todos los sitios que he consultado recomiendan segmentos por encima de una pulgada de diámetro, que mi máquina va a superar con creces. Por otro lado, las fugas de compresión van a manifestarse más en los regímenes de giro más lentos, que es precisamente donde yo quiero hacer trabajar a mi máquina.

No sé.

Cuando válvula y cilindro estén terminadas y me ponga con el émbolo, tomaré la decisión final.

 

LA DISTRIBUCIÓN DE VAPOR

En cuanto a la válvula distribuidora, he elegido una semirotativa por varias razones, todas ellas importantes desde el punto de vista de la construcción:

En primer lugar, una válvula típica de corredera exigiría trabajo de fresadora, tanto para mecanizar la superficie exterior del cilindro, como para la válvula en sí, y su tapa. 

En segundo lugar, hay que hacer un mecanizado más o menos complejo de las galerías de distribución en el interior de las paredes del cilindro.

En tercer lugar, es preciso un varillaje importante, con escuadras y reenvíos, para hacerla funcionar, mientras la rotativa se puede mover directamente desde la excéntrica, de una manera absolutamente simple.

Por último, la válvula rotativa permite, mediante el ajuste de la excéntrica y la longitud de la varilla, cortar el vapor a medio recorrido, al igual que adelantar el cierre del escape.

 

Este es el diagrama de la distribución. En la parte de arriba, la excéntrica y su varilla, que actúa directamente sobre el elemento rotativo de la válvula.

En la parte de abajo, a la izquierda el perfil y a la derecha el alzado de la propia válvula. Como se puede observar, es muy sencilla y puede mecanizarse con toda facilidad.

 

 

Este es un dibujo a mano alzada del aspecto de la válvula de distribución.

Los tubos de cobre van soldados a la platina posterior, aunque también podrían ir roscados.

La pieza acanalada en la parte superior de la pieza semirotativa es la que recibe el movimiento de vaivén de la varilla que enlaza con la excéntrica.

El tornillo de ajuste trabaja contra un muelle para regular la presión entre la platina fija y la pieza en semi rotación.

El engrasador se coloca antes de la distribuidora, para facilitar su correcta lubricación.

 

EL BALANCÍN

 

 

Aquí tenemos un diagrama del balancín ( o de medio balancín y pico).

En la parte alta del dibujo se ve (en alzado) la mitad izquierda, oscilando sobre el eje montado en la horquilla central de soporte. Esta horquilla remata la columna (la bocacha del bombero). He dibujado también la posición inferior del recorrido de balanceo, con objeto de fijar las situaciones extremas del Paralelógramo de Watt, y el margen que tiene que tener la horquilla para permitir el movimiento.

En la parte inferior del dibujo se ve el balancín en planta. Se trata de dos placas de hierro de 5 mm de espesor, unidas (o separadas, según se mire) por tres separadores cilídricos, uno a la izquierda, otro a la derecha y un tercero (más grueso), en el centro. Las otras dos piezas similares del lado izquierdo (cada una a un lado del separador) son las dos articulaciones superiores del Paralelógramo de Watt.

 

5) MANOS A LA OBRA.

Bien, vamos a empezar a "cortar hierro", o más exactamente, al principio, a "cortar madera", que es el material  con el que voy a construir la base de la máquina.

Este es un dibujo de la base, a modo de edificio o caseta, sobre la que se levantará el mecanismo.

 

 

 

Estas son las seis patas. Tanto la parte inferior de apoyo en el suelo como la superior sobre la que va la máquina son de contrachapado marino de 19 mm de espesor.

La placa de hierro que se ve a la derecha es de 5 mm de espesor y es sobre la que se apoyará directamente el mecanismo.

 

 

 

Detalle de las ranuras de las patas, que servirán de alojamiento a los paneles de contrachapado de 4 mm que van a formar las paredes del edificio.

 

 

 

 

 

 Las columnas ya están encoladas a la base. Se insertan los paneles, y se prepara la tapa mediante contrachapado de 19 y unos perfiles de 1/4 de caña.

 

La base está terminada, a falta de lijar, imprimar y pintar en su momento. A estas alturas del proyecto, creo que la máquina irá pintada en verde carruajes (un verde denso) con filetes en beis y las piezas de latón a la vista.

 

LA COLUMNA.

Como adelanté un poco más arriba, para la columna voy a aprovechar una vieja lanza de bombero que tenía en un cajón. Es de bronce fundido, hueca, niquelada por fuera, y tiene el tamaño perfecto. Las dimensiones del resto de la máquina van a estar determinadas por esta primera pieza.

Para empezar, hay que asegurarse de que los dos extremos de la pieza, la base y la cúspide, queden paralelas.

 

 

Para ello, se mete un cono de madera en la parte de la base, con objeto de dar apoyo y centro al contrapunto del torno, y se tornea la base, una vez eliminados los sobrantes de las tres lengüetas de cierre que permitían en su momento acoplar la bocacha a la manga de agua.

 

 

Este es el resultado.

A continuación se da la vuelta a la pieza. Se sujeta la base recién torneada con el plato y se tornea la parte contraria, es decir, la cúspide, que es donde irá la pieza de soporte del balancín (la horquilla).

 

 

 

Aprovechando los restos de las lengüetas de cierre de la antigua bocacha, taladramos agujeros ciegos y roscamos, a fin de dar una mayor sujeción y a la vez inmovilizar la pieza en sentido giratorio, cuando se sujete a la placa hierro de base.


 

Aquí tenemos el pedestal una vez plantado sobre su placa de base, una pieza de hierro de 10 x 10 cm de lado y 15 mm de grueso.

Esta base, a su vez, va a descansar sobre la placa grande de hierro de 5 mm de espesor que constituye la plataforma de la totalidad de la máquina.

 

 

 

La placa por su lado inferior. 

En el centro hay un taladro de 8 mm a través del cual va a pasar una varilla roscada que atraviesa en toda su longitud el pedestal por el interior. Esta varilla roscada va a sujetar la horquilla de articulación del balancín en la parte de arriba de la columna con la placa inferior de la foto, haciendo firme todo el conjunto. Los tres taladros a 120 grados son los que alojan los tornillos que van a parar a las tres lengüetas de la columna.

 

 

 

He aquí la horquilla sobre la que se va a articular el movimiento de vaivén del balancín. El balancín de madera es, lógicamente, un modelo. El verdadero balancín será de hierro, de acuerdo al diagrama mostrado anteriormente.

Los dos rebajes laterales en forma de media caña en la horquilla, son únicamente estéticos. El taladro central alojará el eje de 8 mm para la oscilación del balancín.

La horquilla está construida a partir de pletina de hierro de 15 mm de espesor y 60 mm de ancho.

 

EL VOLANTE DE INERCIA

El volante es necesario en cualquier máquina de movimeinto alternativo. Ayuda a regularizar el giro, así como a vencer los puntos muertos en el recorrido del émbolo. Las máquinas de la época de Watt solían tener volantes de diámetros generosos, pero de construcción delgada, como el que aparece en la primera foto de este artículo.

Para mi máquina voy a utilizar un viejo volante de máquina de coser, con los radios doblados.

A fín de dotarle de un mayor peso, y mayor verosimilitud, le vamos a colocar un zuncho en el perímetro.

 

 

Este es el volante, con el zuncho alrededor. Se trata de pletina de hierro de 8 mm de espesor y 30 mm de anchura, doblada en circunferencia. En esta foto, el zuncho, sujeto con diversos gatos, fuertemente apretado sobre el volante, va a ser soldado para cerrar el corte de unión. 

  

El volante ya tiene el zuncho soldado.

La sujeción del zuncho al volante, sin embargo, no será soldada, sino a base de tornillos.  Esto se debe a que el volante es de fundición de hierro, que suelda mal con el hierro dulce, y también por motivos estéticos. Vamos a utilizar 5 tornillos (uno por radio) de métrica 5 y cabeza avellanada para que queden bajo la superficie exterior del zuncho.

En su momento esa cara exterior, que ahora es un poco irregular y produce saltos de más o menos un milímetro en el giro del volante, se torneará para dejarla en una circunferencia perfecta.

 

MÁS COLUMNA

  

Bien, pues aquí está la horquilla superior en la que se va a articular el movimiento de vaivén del balancín.

En primer plano se ve el eje. Se trata de varilla calibrada de 8 mm de diámetro con los dos extremos roscados.

 

 

EL BALANCÍN

 

El balancín se va a construir a partir de dos placas de hierro de 5 mm de espesor, con separadores de aluminio que vamos a preparar al torno. 

Comienzo marcando una placa y cortando el perímetro.

 

 

Una vez recortada la primera placa se le hacen los agujeros.

A continuación, utilizando la primera placa como plantilla, se unen las dos con gatos y se taladra el segundo juego de agujeros.

A la derecha de las placas se ven los tres separadores, recién terminados al torno.

 

 

Se trata de tres cilindros de aluminio. Los dos de los extremos tienen 20 mm de diámetro y un taladro de 6 mm.

La pieza separadora central tiene 40 mm de diámetro y un taladro central de 8 mm. Además se le ha dejado un saliente a cada lado. Estos salientes van a atravesar las placas del balancín y las van a superar en un par de milímetros, ajustando a las caras interiores de la horquilla de la columna.

 

 

 

 Aquí se empieza a ver el aspecto que va tomando el balancín. Los tornillos son provisionales.

 

Bien. Tras unos días (bastantes) en los que no he podido distraer ni una hora del trabajo profesional, he vuelto a darle un empujón a la máquina.

 

Vamos a continuar entonces  ocupándonos del balancín.

 

EL PARALELÓGRAMO DE WATT

 

He aquí una de las cuatro piezas que van a servir para armar las cuatro esquinas del Paralelógramo de Watt. Las torneo a partir de una barra maciza de bronce de 22 mm de diámetro, una vez perforado el taladro de 10 mm que alojará el vástago de unión.

 

El Paralelógramo de Watt tiene ese nombre por ser uno de los muchos avances y mejoras que implementó el brillante ingeniero en las máquinas de vapor.

Tiene por objeto convertir el recorrido circular del extremo del balancín en recorrido lineal, que es el que presenta el vástago del pistón.

 

 

Estas cuatro piezas, una vez completada su mecanización, servirán para articular los extremos inferiores del paralelógramo, que por su parte de arriba oscilan sobre ejes sujetos al propio balancín.

Lo veremos en las siguientes fotos.

 

 

Vemos aquí el medio balancín del lado del pistón. Arriba, a la derecha, la horquilla central que corona la columna.

A la izquierda tenemos tres tornillos. El tornillo central sujeta en posición uno de los dos separadores pequeños de aluminio que hemos visto más arriba, cuando la construcción del balancín. Los dos tornillos laterales sirven de eje a las dos piezas de bronce que hemos mostrado antes al torno, y de las que descienden dos vástagos que enlazan con las otras dos (gemelas). Las cuatro piezas a modo de galleta de la foto inmediatamente anterior se ven ahora colocadas sobre los ejes respectivos, abajo.

 

Ahora las cuatro "galletas" han sido unidas mediante vástagos (los más delgados), para constituir lo que podemos denominar dos bieletas. Las bieletas tienen la misma distancia entre ejes que las piezas que oscilan dentro del balancín. Con esto se consigue un paralelógramo articulado que podemos mover como queramos.

 

 

 Aquí lo vemos. Puedo deformar el paralelógramo a voluntad, a un lado y al otro.

La última parte del paralelógramo va a consistir en dos nuevas bieletas que, partiendo de los ejes del lado derecho, van a morir a sendos ejes fijos a la estructura de la máquina, a la izquierda.

Pero para ver eso habrá que esperar un poco, ya que la forma de las piezas que van a servir de sostén está todavía por definir exactamente, así como el resto de la geometría del conjunto.

 

EL CIGÜEÑAL.

Muy bien. Pues al otro lado del Paralelógramo de Watt van el cigüeñal y la biela correspondiente. 

El cigüeñal lo voy a tornear en dos piezas: La interior va a ser un buje de acero, y la exterior va a ser de aluminio.

La razón para hacer esto es, básicamente, que el buje de acero me lo he encontrado hecho procedente de mis chatarras, a falta únicamente de taladrar y roscar, así que lo que voy a hacer en aluminio es la parte exterior. Aquí vemos la pieza al torno.

 

Una vez torneado, vamos a recortarle dos zonas a los laterales para eliminar peso, compensando de este modo el desequilibrio que produce el peso de la biela.

Aquí el asunto es más bién estético que práctico, ya que al ser la manivela de aluminio, el peso que vamos a eliminar no es significativo. Pero va a quedar muy bien.

 

 

Bien, pues aquí está el resultado:

Vemos el mecanismo biela-manivela (presentado, sin ajustar ni atornillar).

La biela procede de la misma máquina de coser que el volante, aunque tanto por razones de rigidez como por razones estéticas, en su momento la biela será enfundada en un cuerpo envolvente ahusado algo más grueso.

 

Así que, recapitulando un poco, aquí a la izquierda se pueden ver los siguientes elementos:

La columna (puesta boca abajo)

El balancín, con la parte del Paralelógramo de Watt que ya está construida.

El volante con su zuncho, la manivela del cigüeñal, el eje principal de la máquina, y uno de los dos grandes rodamientos de soporte.

 

 

Y aquí tenemos los elementos construidos hasta ahora presentados sobre la base.

En este momento no hay nada sujeto, las piezas están simplemente sobre la plataforma.

Los tornillos tampoco son los definitivos.

La varilla que actúa como manivela en el lado del fondo del balancín será en su momento reforzada con una vaina doble cónica, tanto por razones de fortaleza como estéticas.

 

 

 

La lata de la izquierda ocupa el lugar del cilindro.

Falta toda la estructura de soporte de la articulación de las bieletas del Paralelógramo de Watt, la bieleta y la excéntrica de accionamiento de la distribución, toda la fontanería, los elementos de control del regulador centrífugo, etc. pero ya se va viendo la arquitectura general de la máquina, que no tiene mala pinta, ¿no?

 

 

ELCILINDRO.
 

Bueno. Pues vamos a partir de esta barra de bronce de 60 mm de diámetro (en realidad la barra viene de la fundición a 61,5  con objeto de que haya margen para mecanizarla a 60).
Se trata de un buen tocho, y podemos decir que está al límite de lo que admite mi torno, pero trabajando con cuidado creo que va a ser posible.
 

Brrrrrrrr, chuic, chuic, chuic, brrrrr, torneando un buen rato... 

 

... Y voilá...aquí tenemos el cilindro.

Tiene 110 mm de longitud, 60 mm de diámetro exterior y 40 mm de diámetro interior, es decir, una pared de un centímetro.

El refrentado y el cilindrado exterior no son tan importantes, y ahí he podido relajarme un poco. Pero el cilindrado interior es harina de otro costal. Ahí ha habido que hilar muy fino. En varios de los documentos que he estudiado previamente se advierte con claridad que el cilindro es la parte crítica de cualquier máquina de vapor. Las tolerancias en las que hay que trabajar son de pocas milésimas de milímetro, o el conjunto cilindro - pistón no funcionará correctamente.

Por lo tanto, el cilindrado interior ha habido que hacerlo con exquisito cuidado.

Un vez terminado éste, he torneado el pistón (derecha).

El pistón es tan importante como el cilindro, naturalmente, aunque su reducido tamaño y el hecho de trabajar por el exterior facilita la tarea.

Aún así he estropeado una primera pieza y ha habido que repetir el trabajo. La razón es sencilla: primero torneé el pistón y luego le acoplé el vástago en el taladro interior correspondiente.  GRAVE ERROR: es prácticamente imposible hacer el taladro interior perfectamente coaxial, y, en consecuencia, el vástago queda ligerante excéntrico.

He repetido el trabajo, esta vez taladrando y colocando el vástago primero, y torneando el cuerpo del pistón después, con el vástago en las mordazas del plato como referencia de giro. Entonces ha quedado perfecto.

 

Aquí vemos el ajuste entre cilindro y pistón, que es excelente. 

Si coloco el cilindro sobre la palma de la mano y trato de extraer el pistón, el vacío hace que me succione la mano.

Estoy contento del resultado, aunque la prueba de fuego, naturalmente, será que funcione con vapor. 

 

El pistón en el interior del cilindro. En vista del buen ajuste entre ambas piezas, y retomando las dudas existenciales de unos cuantos párrafos atrás, de momento voy a dejar el pistón sin segmentos. Si las pruebas con vapor demuestran que hay pérdidas, siempre estaremos a tiempo de incorporarlos.

 

 

 

Y aquí tenemos entonces las piezas que casi completan el conjunto.

Veamos:

Arriba a la izquierda, el cilindro, el pistón y su vástago. Observe que he tallado dos finos canales en el pistón, que servirán como retén de aceite, para mejorar el cierre. En medio a la derecha el prensaestopas que va a alojar el retén que asegure la estanqueidad del vástago, en su  movimiento de vaivén. Y abajo a la derecha, las dos tapas del cilindro. La inferior entera, y la superior con el taladro de 8 mm para el paso del vástago. Observe también que en el lado interno de las las tapas he torneado un  resalte de 1,5 mm a 40 mm de diámetro, para centrar las tapas en el agujero interior del cilindro.
 

 

He aquí el conjunto presentado en la plataforma.

Ya se ve el aspecto que va tomando el cilindro, que es bastante bueno. Ahora hay que comenzar con los taladros para unir las piezas entre sí, además de una plataforma de hierro que sirva de base al cilindro.

Pero eso será en el próximo capítulo, porque ahora tengo que volver a mi trabajo, amigos.

 

 

 

Muy bien. Aquí tenemos el cilindro con los tornillos largos que servirán para sujetar las tapas, montado en su base, un cuadrado de hierro de 100 x 100 x 15 mm.:

 

Y aquí el prensaestopas:

 

Esta es la horquilla de la parte superior del vástago del émbolo:

 

Montamos...

 

Y ya tenemos presentado el conjunto:

 

 

 

 

Siga atento, no se lo pierda.
CONTINUARÁ...


 

 

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